n la escritura de Estilos y estrategias de aprendizaje me impulsaron varios momentos: La aplicación de la Reforma Educativa iniciada en 2004, basada en competencias; la aplicación de la Prueba Pisa en nivel Medio Superior y el lanzamiento de PROFORDEMS. Todo esto provocó en mí la necesidad de clasificar, seleccionar información para mi cometido.

   En 2017 cambian los programas de estudio y, en este momento, mi idea de escribir Estilos y estrategias de aprendizaje se concreta. Se nos pide trabajar con proyectos y estudios de caso, lo que trae como consecuencia que el cuerpo docente nos organicemos de manera transversal, por campos de conocimientos. Yo, como Presidenta de la Academia del campo Experimental tuve la oportunidad de coordinar el proyecto y, en este trabajo colegiado con docentes del Área de Matemáticas, Física, Química, Biología y Ciencias de la salud, me percaté que era necesario dar a mis compañeros un curso de estrategias de aprendizaje para que se apoyaran y a la vez pudieran asesorar a sus alumnos en la realización de sus proyectos, porque tenían idea de ello, pero no lo aplicaban. Esto también me llevó a identificar, de manera ordenada, los diferentes estilos de aprendizaje de los alumnos que integran los grupos para poder llevar a cabo la transversalidad de los contenidos. Este trabajo fue comprometedor y ordenado, lo que trajo como consecuencia identificar la construcción y adquisición del conocimiento. Así mismo, los alumnos pudieron desarrollar el aspecto cognitivo e intelectual, aplicando sus habilidades, destrezas, actitudes y valores. Para lograrlo se elaboró la planeación didáctica, integrando las estrategias de aprendizaje en base a los diferentes estilos de aprendizaje de los estudiantes y su entorno, tomando en consideración su participación de manera directa para que se sintieran tomados en cuenta en el logro de sus aprendizajes, como lo exige el enfoque basado en competencias. Todas las evidencias recopiladas y los referentes teóricos que se retomaron y analizaron me llevaron a percibir, a ver cómo iba a integrar la información contenida en Estilos y estrategias de aprendizaje.

   Desde la perspectiva científica, cuando hice el planteamiento del problema, empezó lo imprescindible del desarrollo del estudio. Es aquí cuando inicio la problematización: qué nombre le pondré a la obra, para lo que corrieron por mi mente varios títulos, hasta que por fin escribí una frase y con ella, a medida que iba estructurando e intercalando la información, jugué con el nombre. Durante este proceso anoté toda la información para no perderme o confundirme, las notas fueron el pan y el café de mi trabajo intelectual. En este recorrido intervinieron varios intereses, preocupaciones, además del previo conocimiento y la experiencia que adquirí durante mi formación.

   Los Estilos y estrategias de aprendizaje son de interés propio, pero lo más importante es mostrar a los lectores que cuando las personas conozcan sus estilos de aprendizaje, ejecutarán sus actividades para ello de manera diferente y establecerán estrategias acordes a su estilo. Este es mi objetivo, al poner en manos de los lectores esta modesta obra. 

   Con este libro busco, además, interactuar desde el espacio en el que se encuentren mis lectores y, al mismo tiempo, compartir algunas ideas para mejor la educación en nuestro país,  porque a pesar de todas las reformas que han existido, todavía hay rezago educativo en todos los niveles. Hay que seguir colaborando en este proceso de transformación de todos los actores que formamos parte de este sistema educativo.

   Concluyo con una anécdota atribuida a Blas Pascal, famoso Matemático.

—Nuestros libros.

Para referirse a las obras escritas por él, un discípulo suyo azorado, le pregunta:

—por qué.

La cual Pascal le responde:

—Nadie es capaz de escribir un libro sin tener en cuenta los aportes de los otros.

Por: Camerina Cobos Varilla

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